Las ferias vintage son un nuevo emprendimiento para las jóvenes que se cansaron de muchas cosas: de un jefe, de un trabajo alienante como el call-center o de la mamá que amenaza con tirar a la basura la ropa que ya no entra en ningún placar. Macarena Russo, Andrea Franco Medinaceli y Carola Cantini son parte de este fenómeno: tienen entre 22 y 25 años y venden ropa usada o casi nueva de los años 50 a 90 en sus casas o en espacios cedidos por amigos. Pero la forma en la que venden estas prendas no es la misma que otras ferias americanas, van más allá. Resignificaron el concepto de "venta de ropa usada" y le agregaron el plus de reunión social y calidez. Además, dan consejos a la hora de vestirse ya que ayudan a combinar lo vintage con el estilo de cada persona. De esta forma, lo que se compra no queda tirado nuevamente en un placar.
En primera persona
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Macarena Russo dejó el call center, decidió ser su propia jefa y creó Venta Compulsiva.
La joven explica el nombre de la feria desde el living que oficia de local: "La idea de lo compulsivo es que si la gente se tienta, pueda llevarse todo, por lo barato y por lo lindo". En el departamento de Villa Crespo que alquila con su novio, que es fotógrafo al igual que ella, se pueden llegar a encontrar desde vestidos y tapados hasta pantalones y carteras, a precios que oscilan entre
los 10 y los 50 pesos. Además, en su casa exponen artistas independientes.
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Enpilchate es un espacio donde confluyen las indumentarias vintage y de diseño independiente, todo en la habitación de una peluquería de Palermo. Andrea Franco Medinaceli se dedica a la ropa usada. "El nombre del grupo deviene de un juego de palabras: En por un espacio, Pilcha
por las prendas que están en venta y Te, por el tecito que te tomás mientras chusmeás todo" describe Andrea. Y agrega: "Hay cosas que uno no usa hace mil años y pueden ser muy valoradas por otras personas". En Enpilchate se pueden encontrar polleras, sacos, camisas y vestidos de 20 a 50 pesos. Del lado del diseño independient, hay zapatos realizados por las Hermanas Aguila, sastrería de Ladrón de Guevara, carteras de Gianalove, tocados y accesorios.
Desde un departamento enfrente a la plaza Las
Heras, la diseñadora de indumentaria Carola Cantini expone la ropa que colecciona y restaura hace años. La Venta de Garash comenzó justamente en un garage en la casa de sus padres. Luego se mudó y renunció como ayudante en una conocida marca de ropa. "Selecciono y restauro prenda por prenda, interesada en los detalles constructivos su tela y confección", dice. La ropa es para mujeres. Se consiguen prendas desde $ 10 y tapados a $ 100.
Esta nota la escribí para el Suplemento Mujer del Diario Clarin y salió publicada hace tres sábados. Está bastaaante cortada y no conservé el original, pero es una versión respetuosa.
Desde un departamento enfrente a la plaza Las
Heras, la diseñadora de indumentaria Carola Cantini expone la ropa que colecciona y restaura hace años. La Venta de Garash comenzó justamente en un garage en la casa de sus padres. Luego se mudó y renunció como ayudante en una conocida marca de ropa. "Selecciono y restauro prenda por prenda, interesada en los detalles constructivos su tela y confección", dice. La ropa es para mujeres. Se consiguen prendas desde $ 10 y tapados a $ 100.Una experiencia "usada"
Vender en una feria vintage no es algo sencillo. El trabajo se puede dividir en tres etapas, según cuentan sus dueñas. La primera es la recolección de indumentaria, que incluye el "robo" a la abuela y el arreglo de las fallas, si es necesario. La segunda etapa es la difusión de la feria, fotografiando las prendas y mostrándolas a través de redes sociales de Internet como Facebook y Flickr. Allí se avisa la fecha y la dirección del
Vender en una feria vintage no es algo sencillo. El trabajo se puede dividir en tres etapas, según cuentan sus dueñas. La primera es la recolección de indumentaria, que incluye el "robo" a la abuela y el arreglo de las fallas, si es necesario. La segunda etapa es la difusión de la feria, fotografiando las prendas y mostrándolas a través de redes sociales de Internet como Facebook y Flickr. Allí se avisa la fecha y la dirección del evento procurando que los conocidos de los conocidos se enteren de forma directa. La tercera etapa es el día de la feria, en donde la idea es
generar un ambiente que traspase el mero negocio y se transforme en una reunión social donde se pueda charlar, tomar un café y escuchar música. Mientras se busca una prenda original, darle un toque de personalidad al guardarropas y cuidar el bolsillo, también se puede alegrar la tarde con un té o un jugo de naranja.-
Esta nota la escribí para el Suplemento Mujer del Diario Clarin y salió publicada hace tres sábados. Está bastaaante cortada y no conservé el original, pero es una versión respetuosa.

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